A diferencia de los charcos, las personas no somos ni lógicas ni automáticas. Si el cielo debería ser de bellos colores, aunque no lo sea, creemos en esos colores. Semejante operación del alma se llama esperanza. En los malos tiempos solo la esperanza, mejor o peor basada en la ley de probabilidades, nos impulsa. Sentimos que, al mantener la esperanza, invocamos aquello que deseamos. Y cuando la esperanza es lo suficientemente fuerte, podemos actuar como el charco de la foto y animar el paisaje. Si todos brillásemos con esa voluntad de mejora, el paisaje entero estaría bien coloreado; el mundo sería tan superior a lo que conocemos que hasta cuesta de concebir.

Cámara Canon EOS 20D con objetivo Sigma 10-22mms. a pulso y procesado con Photoshop.

Salvador Solé Soriano

En fotored desde 22/10/2011

Ficha personal
  • Muy bonitas palabras y foto. Una desaturación selectiva sobre todo, salvo el charco. Te ha quedado muy pero muy bien. Me gusta mucho la foto. Slds.
  • Pese al azul luminoso del charco, la foto resulta muy dramática con ese virado que parece un hdr en blanco y negro. Una buena alegoría para los tiempos que corren
  • hace 7 años
    Alberto Arcos Hurtado
    Preciosa toma Salvador, Con ese juego entre el reflejo y el resto de la imagen desaturado, todo un acierto.. y un texto que te introduce de lleno en la fotografía
  • hace 7 años
    marta Liber
    Fantasía en blanco y negro y color. Muy bien lograda. Saludos.