Hay anémonas audaces que crecen en zonas donde, dos veces al día, se quedan sin agua. Cuando afrontan la marea baja, se recubren de una fina mucosa transparente gracias a la cual evitan deshidratarse antes de que vuelva a subir la marea. En ese estado suelen ser feotas y, de hecho, casi se tornan invisibles. Pero yo aluciné con esos zarcillos que parecen un circuito integrado de origen orgánico. El bicho en sí no era más grande que una pelota de golf. Para ver la foto de una anémona más coloreada (aunque también se empezaba quedar sin agua) recomiendo “El esplendor de la anémona”. Mediante trucos de edición, procuré sacarle el máximo partido a los brillos y los volúmenes. Toma realizada en la playa de Ogella (Ipaster - Euskadi) en enero del año 2011. Todavía le saco jugo al archivo...

Canon Powershot G11, sujetando la cámara apoyada en las rocas, con las manos. Iso:80 Exposición (v):1/10 de segundo. Apertura (f):7.1

Etiquetas automáticas generadas por Fotored:
#art-o #caballo #fauna-silvestre #madera #mane #metal

Salvador Solé Soriano

En fotored desde 22/10/2011

Ficha personal
  • Hubiera jurado que se trataba de un pastelillo recubierto chocolate jeje, curiosa forma de mirar y de ver una anémona, como hombre de tierra adentro, veo dificil que fuera capaz de fijarme en este tipo de detalles
  • hace 3 años
    marta Liber
    Nunca vi algo semejante.Mi visión es muy parecida a la de Txema.  Imaginación de gorda, jaja.. Muy buen trabajo y observación. 
    • Salvador Solé Soriano :hace 3 años Los charcos de marea son un mundo lleno de sorpresas, os los recomiendo. En uno de ellos, cuando tenía ocho o nueve años, me encontré una cría de tortuga marina. Es de los pocos recuerdos de infancia que tengo.