El Búho nival (Nyctea scandiaca) es, a las aves, lo que el Oso polar a los mamíferos: un símbolo del ártico. No existen palabras para expresar lo que siente un ornitólogo cuando alcanza a ver semejante milagro. La de la foto es una hembra, cuyo plumaje, más entreverado de oscuro que el del macho, es mejor mimetismo para la incubación en los grandes espacios nevados de la tundra. Respecto a la toma, ningún secreto: A pulso y al acecho, arrastrándote despacito por la nieve. Y sonriendo mucho. Si viajas a Barrow, (extremo norte de Alaska) durante los meses de Mayo, Junio o Julio, tienes muchos puntos de conseguir buenas fotos de tan emblemática especie. Comportarse éticamente con las parejas que tengan nido es una responsabilidad que no debe asumirse a la ligera. No necesitas hide ni, (en el 2008) te pedían permisos especiales. En Julio, las temperaturas suben hasta superar los cero grados (el sol no se pone) de manera que la cámara y las baterías suelen aguantar. Aunque ésta es una de mis "peores" (por lejanas) fotos de Búho nival, la he escogido por su interés compositivo.

Cámara Nikon D300 con objetivo Sigma 150-500 mms. f:6.3

Salvador Solé Soriano

En fotored desde 22/10/2011

Ficha personal
  • hace 7 años
    Alberto Arcos Hurtado
    Muy bonita, cuidando los detalles... el horizonte justo al nivel del vallado horizontal. De modo que se delimita muy bien las diferentes zonas y su colorido. El Buho te mira sospechando algo... en general, todos miran igual, pero este sospecha de alguien agazapado aproximándose... Saludos
  • Y cierto, una gran composición, excelente y muy cuidada. El búho rompe el paralelismo pero le da originalidad y un punto donde fijar la vista.