A simple vista era difícil de percatarse, un árbol cubierto de espeso musgo estaba plácido en uno de los lados del camino, acercándote más podías percatarte de pequeños puntos blancos dispersados por toda su corteza y si afinabas más la vista, presa de la curiosidad descubrías que esas pequeñas zonas blanquecinas eran pequeñas setas, finas y altas, esparcidas por todo el tronco del árbol. Lo más curioso de todo, es una tela de araña, cruzando entre seta y seta, como si estuviera puesta ahí aposta, como un funicular de la naturaleza... quien sabe, tal vez los gnomos lo utilicen para desplazarse tras grandes extensiones. La fotografía ha sido captada tal cual, a pulso y tirado por el suelo, bajo la mirada curiosa e incrédula de los caminantes del bosque.

Canon EOS 1000D, sin procesar.

Alberto Arcos Hurtado

En fotored desde 12/07/2011

Ficha personal
  • hace 7 años
    José Arcos Aguilar
    Efectivamente con las cosas más pequeñas se pueden construir imágenes bellísimas. En esta ocasión esta si me pide que el encuadre sea vertical, toda la parte oscura de la izquierda sobra y además con el encuadre vertical no habrías cortado la setilla de arriba.., me gusta la línea que forman y esa escasa profundida de campo aislando muy bien a las setillas.., un abrazo fiera.
  • hace 7 años
    Salvador Solé Soriano
    Aunque el encuadre horizontal acentúa la profundidad de la foto, estoy de acuerdo con José en que sobre demasiado espacio y en que dos de los protagonistas (las setas enfocadas) están cortadas, una por arriba y la otra por abajo. No obstante los asuntos técnicos (que casi se pulen solos con el tiempo) me ha encantado tu relato, imaginativo y sensible, que dota de mayor interés que el meramente visual a la foto.