No me estoy refiriendo a la obra cumbre de Thomas Mann que tiene muy poco de montañero (narra la decadencia de la sociedad burguesa previa a la Primera Guerra Mundial), sino a esos momentos que a veces nos regala la alta montaña. Pasó la noche y el frío intenso del amanecer, la nieve está en perfectas condiciones y los crampones penetran a la perfección con ese crujido característico que proporciona seguridad al alpinista, el cielo es tan increíble que parece haber sido pintado sobre un lienzo para servir de decorado... Son pocos los momentos como éste que se disfrutan en la alta montaña, pero son tan intensos que tienen la capacidad de hechizar a quién los experimenta. En la imagen se observa una cordada ascendiendo al pico Félik (4176 m) en el macizo de Monte Rosa. Un saludo.

Nikon D80, ropa de abrigo y todo el material de montaña necesario para ascensiones glaciares

Miguel Ángel Jiménez Tenorio

En fotored desde 03/02/2012

Ficha personal
  • hace 7 años
    Salvador Solé Soriano
    A pesar de la intensidad del color azul de la nieve. La belleza de esta imagen la encuentro más sobria que la de "Ambiente alpino: 400 mts." La grieta añade una segunda linea de interés y las figuras encordadas la dotan de su verdadera dimensión. Transmite un ambiente sereno a nivel estético que no siempre coincide con el esfuerzo de quien realiza la foto. Pero es cierto que hay momentos (mágicos y difícilmente transferibles) en que de repente todo "encaja" y la sensación de armonía nos desborda el alma. Por el texto entiendo que eso es lo que sentiste en ese instante y la foto, desde luego, no lo desmiente.
  • hace 7 años
    marta Liber
    Es una imagen minimalista que son pocos los valientes y afortunados que pueden darse el lujo de una toma de esta clase. Tiene que significar una gran emoción y es un gran logro.
  • hace 7 años
    marta Liber
    Acabo de recordar que con el mismo nombre, Debora Gardiman publicó una foto en www.fotonat.org, aunque el tema es absolutamente diferente e igualmente mágico.