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De entre los grandes mamíferos, quizás solo los felinos son más admirados que los plantígrados. En Norteamérica - además - los osos han sido asimilados a la mítica y la religión de muchas culturas indígenas que ven en él un poderoso aliado (sabio entre los animales sabios) y un enemigo formidable. Con menor alcance social, el fenómeno de los tours para fotografiar osos en Alaska y Canadá es un bien conocido (y codiciado) por l@s fotógraf@s de naturaleza viajer@s. La foto que os presento no la conseguí así; de hecho, lleguó el último día de mi viaje por Alaska sin que hubiese visto un solo plantígrado. Mi colega Miquel Bonet y yo decidimos apurar las horas previas al vuelo de retorno a España en la pequeña reserva forestal de Eagle River, cerquita de Anchorage, pues teníamos la esperanza de mejorar la foto de alguna ave boscana. Cual no fue nuestra sorpresa cuando, a escasa distancia del aparcamiento, apareció - salido de la espesura - este digno ejemplar de Oso negro americano que acudía al olor de los bocadillos de los turistas. La política de los guardabosques que gestionan reservas como Eagle River es ahuyentar a estos visitantes mediante bocinas de aire comprimido ya que, si se deja que el animal se acostumbre a usar como buffet libre las áreas de descanso, es solo cuestión de tiempo que, aun sin mala intención, causen daños a vehículos, equipamientos y personas en su incesante búsqueda de alimento. Si se les permite tomar confianza, pueden acabar quitándote la comida de la boca de un zarpazo o reventando el coche para sacar una bolsa de patatas fritas. Así que bien pronto salió el guarda con la bocina y fue alejando al bicho, que no gustaba de semejantes escándalos. Por suerte, habiéndolo avistado yo (al oso, no al guarda) en cuanto salió del bosque, me dio tiempo de disparar esta foto y algunas más. Treinta minutos después poníamos rumbo al aeropuerto con una sonrisa tamaño rodaja sandía.

Cámara Nikon D300 con objetivo Sigma 150-500mms. f: 6.3 y trípode. Iso:200 Exposición (v):0.01 segundos Apertura (f):6.3

Salvador Solé Soriano

En fotored desde 22/10/2011

Ficha personal
  • hace 8 años
    marta Liber
    Siento desde aquí tu emoción por el encuentro. Me gusta la foto y muy bueno tu relato. Un abrazo.
  • hace 8 años
    Jose Alvarez gándara
    Momento inolvidable, como si estuvieras en la cordillera cantabrica viendo alguno de los poquillos que quedan aqui, aunque no sean la misma especie. Un saludo
    • Salvador Solé Soriano :hace 8 años No, ver un Oso pardo en la cordillera cantábrica es mucho más meritorio y difícil que ver un Oso negro americano en Alaska, donde son relativamente comunes.
    • Jose Alvarez gándara :hace 8 años Para mi que no he visto ni el primero en estado salvaje sería igual de emocionante, guardando las distancias y sabiendo de la dificultad de ver a los nuestros.
  • Si alguna vez puedo hacer una asi te devolvere el suspiro,gran y dificil momento captado.Un saludo